Minako Seki – Bailando como una bolsa de agua

En diciembre de 2014 realicé un taller intensivo de butoh con la maestra japonesa Minako Seki en La Piconera, residencia barcelonesa de la compañía de danza contemporánea Sol Picó. El taller duró tres días y en esta entrada explicaré mis impresiones.

Mi primer contacto directo con Minako Seki, fue en noviembre de 2013 gracias al VI Festival Barcelona en Butoh, donde tuve la fortuna de asistir tanto a una especie de charla-exposición de su arte, como a un taller intensivo de tres días en el Centre Cívic La Barceloneta.

En este nuevo intensivo he consolidado mejor lo anteriormente aprendido con ella y también he recogido algunas cosas nuevas e interesantes. A diferencia del anterior taller, en éste la sala era mucho más pequeña, así como el número de alumnos. Esta circunstancia ha servido para crear no sólo un ambiente más intimista, sino también para que nuestra maestra pudiera ejercer mejor su pedagogía. A veces los alumnos no nos ponemos demasiado en el papel del maestro y simplemente esperamos que nos enseñen lo mejor posible sin importarnos las circunstancias en que nos encontramos. No es lo mismo enseñar a treinta personas que a quince y esa diferencia la he notado mucho en este taller. En el taller que realicé con Daisuke Yoshimoto en el pasado VII Festival Barcelona en Butoh, tuve una reflexión similar, ya que el número de alumnos fue realmente grande y fui consciente de su dificultad a la hora de poder estar pendiente de cada uno de nosotros. Con esto tampoco quiero decir que a todos los maestros les cueste desenvolverse con un elevado número de alumnos, ya que existen ejemplos como Atsushi Tekenouchi que se mueve como pez en el agua en cualquier situación, pero por regla general, siempre es más cómodo y efectivo para todos trabajar con un número pequeño.

El primer contacto de Minako Seki con el butoh fue en la década de los 80’s cuando entró en la compañía japonesa DanceLoveMachine, aunque su relación con Europa la iniciará en 1986 cuando el centro cultural Künstlerhaus Bethanien la invite a Berlín. Al año siguiente creó la compañía Tatoeba – Théâtre Danse Grotesque junto con el artista y coreógrafo alemán delta RA’i y Yumiko Yoshioka, otra gran bailarina de alto renombre dentro del butoh. Esta compañía fue el primer conjunto japonés-alemán de butoh en Europa y realizó cerca de cincuenta producciones como bailarina, coreógrafa y directora que le dieron el reconocimiento internacional. Desde 1996 ha estado trabajando en solitario por diferentes países, aunque siempre con sede en Berlín.

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El arte de Minako Seki es complejo, ya que su butoh no está encasillado en su concepción más clásica, sino que continuamente está experimentando su danza, introduciendo desde elementos de la danza moderna japonesa, a otros como el break dance, la capoeira, el tango o el teatro. Con el paso de los años ha desarrollado su propia técnica, que ella misma ha denominado Dancing Between, donde la idea de “estar entre algo”, representa la ubicación real de la acción. A través de una mente meditativa, baila dentro del espacio de dos pensamientos, cuya brecha está llena de infinitos puntos susceptibles de explorar. Partiendo de aquí, su objetivo en la danza es crear una ilusión de su propia imaginación, ya que todos vivimos en nuestras propias interpretaciones del mundo. Los elementos butoh de su trabajo se basan principalmente en la idea de concebir el cuerpo como una membrana permeable, donde no existe una clara separación entre el mundo interior y exterior. La metamorfosis juega un papel fundamental en todo esto, ya que a través de ella el cuerpo podrá mostrar los diferentes estados emocionales que conviven con nosotros de manera oculta, así como indagar en los límites entre la realidad y la ilusión. El tema de lo oculto es algo que podemos rastrear en el butoh desde sus inicios. Tatsumi Hijikata (fundador de este arte junto con Kazuo Ohno) decía lo siguiente en relación a los procesos emocionales:

“Es algo oculto en nuestro subconsciente que se almacena en nuestro cuerpo inconsciente, que verá la luz en cada detalle de nuestra expresión. Podemos encontrar el butoh de la misma manera que podemos encontrar nuestra realidad oculta. En un mismo momento algo puede nacer, aparecer, vivir y morir”.

Esta idea de que algo puede transformarse en nuestro ser y al mismo tiempo ser contemplado por el espectador, es la herramienta butoh con la que juega Minako Seki. ¿Desde dónde puede estar naciendo nuestro amor? ¿Desde nuestra mano, nuestro pie, tal vez desde nuestra nariz? Ese amor que ha nacido en algún punto de nuestro ser, puede a su vez transformarse en otra cosa y ese recorrido procesual es posiblemente lo más bello del butoh, cuando dos estados opuestos se entremezclan y nace otra cosa al más puro método dialéctico hegeliano.

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Otra cuestión que Minako Seki también trabaja es el de la incertidumbre. Aquí la transformación no es la consecuencia de sólo dos opuestos, sino la de muchos y no sólo aplicado a nuestra entidad unitaria, sino a diferentes partes de nuestro cuerpo. ¿Qué hago si mi dedo índice quiere ir hacia una dirección y mi lengua hacia otro? ¿Y si además mi pie emprende otro camino distinto? Estas preguntas tal vez nos harían reflexionar sobre la voluntad y esto es algo que Minako Seki seguramente también desarrolle en su trabajo por su relación directa con la incertidumbre. ¿Lo que hago es lo que realmente quiero hacer? ¿Por qué hago determinadas cosas? ¿En mi ser existe solamente una única voz que controle mi voluntad? ¿Existen contradicciones entre mis voluntades? Las formas de abordar todas estas cuestiones pueden ser muy variadas y un ejemplo de ello es el trabajo de Minako Seki, quien en cada una de sus obras puede tratar la metamorfosis de manera diferente y compleja.

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A parte de toda esta influencia del butoh, también otorga mucha importancia a otros aspectos naturistas, aunando de este modo salud y arte. Si el butoh es un arte ligado a la vida, la salud debe de jugar también un papel esencial en la formación del artista. El método de Minako Seki se basa principalmente en la meditación, la conexión de nuestro centro con el “universo” a través de un hilo imaginario y la alimentación microbiótica (aunque también practica otras técnicas saludables como por ejemplo la acupuntura).

Tanto en el taller del año pasado como el de esta semana practicamos intensamente su método, aunque lo de la alimentación microbiótica lo reserva más bien para sus intensivos de larga duración dentro de  residencias.

Todos los talleres de Minako Seki empiezan con una limpieza de nuestro espacio de trabajo. La forma de hacerlo es al estilo japonés, así que como si de un templo budista se tratase, cada uno de nosotros limpia el suelo con una pequeña toalla que vamos mojando y escurriendo dentro de unos cubos de agua. Como en todos sus ejercicios, esto tampoco se hace sin más, sino que la toalla debe de escurrirse y depositar en el suelo de la manera correcta, con humildad y respeto. Acto seguido nos deslizamos por el suelo en silencio mientras suena de fondo una canción de Mi-Kuni, un grupo de danza-teatro japonés con quien Minako-san colaboró hace unos años en Berlín.

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Tras la limpieza del suelo, empezamos el tiempo de la mediación, aunque ésta no es para nada convencional, como todo lo que hace Minako Seki. La verdad es que yo ya me acordaba los pasos a seguir de la vez anterior, por lo que me sorprendí a mí mismo realizando los pasos sin apenas pensar. Sentados en línea a la manera japonesa (con las rodillas en el suelo, la espalda erguida y las manos depositadas en las piernas), empezamos una meditación que iba acompañada de varias acciones. Con cada gesto recitábamos para dentro su acción de manera continuada como si se tratase de un mantra. Así que si por ejemplo levantábamos un brazo lentamente, al mismo tiempo decíamos internamente: subir, subir, subir… El ritual meditativo lo repetíamos tres veces y tras esto, nos levantábamos pare emprender una caminata meditativa de ida y vuelta durante diez minutos. Con cada paso de nuevo teníamos que recitar continuadamente nuestra acción, que como es evidente sólo era “izquierda” y “derecha”, añadiendo además la palabra “girar” cuando tuviéramos de hacerlo. Pasados los diez minutos, cada uno volvía a su lugar y con una postura zazen realizábamos una meditación convencional de otros diez minutos. Por último, realizábamos un pequeño “rezo” y hacíamos de nuevo el ritual del principio de manera rápida y sin recitar mantra alguno.

zazen

Con la mente despejada de tensiones y con una conciencia estable en su presente, luego Minako-san se ponía a hablar con nosotros sobre la experiencia meditativa. Durante los tres días del taller, este proceso siempre fue el mismo y lo cierto es que agradecí mucho que dedicara un tiempo a charlar con nosotros, donde nos mostraba su visión del arte y de la vida. Nos enseñó que la meditación no consiste en mantenernos ni en el confort ni en la incomodidad, sino en dejar que tanto lo agradable como lo desagradable fluya por nosotros sin pretender aferrarnos a ello. Había gente que la experiencia le evocó recuerdos agradables y otros que sintieron agobio, calores o ansiedad, pero la idea de la meditación consiste en la aceptación de las circunstancias, pero sin depender de ellas. Navegar en el vacío no consiste no ver nada en la orilla, sino no hacer caso a lo que vemos y aceptar que por ahora se encuentra en nuestro entorno.

Estas lecciones sobre meditación lo son a su vez para la danza butoh, ya que es importante no juzgar nuestros sentimientos o acciones cuando bailamos. El artista butoh expone sus entrañas al espectador, pero al hacerlo no debe pensar si son bellas, feas o cualquier otra cosa, sino simplemente mostrarse honestamente consigo mismo y aceptar tanto su cuerpo como su espíritu.

Minako-san nos habló también sobre los bloqueos (pereza, duda, rabia, ansiedad, orgullo…) que todo ser humano padece a lo largo de su vida y como la meditación puede servir para liberarnos. Esta liberación es también muy importante para el butoh, ya que sólo siendo libres de espíritu podremos comunicar con honestidad nuestro interior.

Otras cuestiones que también tocó en estos tres días, fue sobre la importancia de la felicidad a la hora de tener una buena salud, ya que emociones como la rabia o la angustia pueden generar toxinas en nuestro cuerpo realmente perjudiciales. Tener en cuenta esto es aceptar la idea de que estamos hechos para ser felices y todo ello a su vez favorece enormemente la creatividad y la imaginación, lo cual contribuye también a nuestro desarrollo intelectual y vital. Esto no quiere decir que en el butoh el artista sólo deba manejarse con emociones positivas, sino que tener una buena salud espiritual será de gran importancia para poder trabajar con cualquier tipo de energía. En el butoh las emociones pueden variar constantemente, pero eso no quiere decir que el artista deba dejarse atrapar por ellas. Por este motivo es realmente importante tener una mente meditativa y consciente antes de bailar, ya que sólo de esta manera evitaremos no contaminarnos tanto de los factores externos como internos.

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Después de la charla, Minako Seki siempre nos hacía levantar para que iniciáramos un proceso de vibración corporal. Para ella es muy importante la relación del agua con el cuerpo, debido al gran porcentaje que albergamos en nuestro interior (alrededor de un 70%). El agua nos permite tener flexibilidad y al vibrar el cuerpo conseguimos activar nuestro estado líquido corporal. Por inercia varias partes de nuestro cuerpo se van activando y moviendo de un lado para otro, por lo que al final lograremos movernos con mucha mayor libertad y flexibilidad, como una “bolsa de agua”.

El principal ejercicio consistía en tener el cuerpo estirado como si un hilo nos levantara desde la fontanela y luego flexionar las rodillas como si algo pesado nos arrastrara hacia el suelo desde nuestro coxis. Esta caída nos proporcionaba a su vez una cierta vibración que dejábamos que activara todo nuestro cuerpo. Este ejercicio lo fuimos repitiendo una y otra vez haciendo que nuestro cuerpo se fuera sintiendo poco a poco más ligero. Al final la vibración afectaba desde la cabeza a los pies y en ese estado fuimos caminando por la sala, en un estado de caída y suspensión constante.

Dentro de este ejercicio, también practicamos otras cosas como el hecho de movernos desde nuestro centro hacia un lado y el otro estirando los brazos. La idea de utilizar el centro (el vientre) para movernos es una técnica muy propia no sólo del butoh, sino también de las artes marciales. Para los japoneses el vientre además tiene un valor simbólico ya que representa el hogar de nuestro espíritu y esta es una de las razones por la que los samuráis deshonrados se realizaban el ritual del seppuku (destriparse las tripas con la katana), a modo de liberar su alma. Si nuestra esencia se concentra en el vientre, entonces no debe extrañarnos que se parta de aquí para activar todo el cuerpo. Esto tampoco debe verse como una mera explicación mística, ya que utilizar nuestro centro como punto de apoyo, sirve para generar una estabilidad total en el cuerpo y controlar a su vez todos nuestros movimientos. Sin este centro, todas nuestras acciones actuarían por su cuenta y sin una intensidad bien definida, pero al concentrar toda la energía en nuestro vientre, logramos ser dueños de nuestro espíritu. La efectividad de todo esto es que el artista butoh podrá redirigir su energía a cualquier parte de su cuerpo, provocando a su vez los movimientos del baile. Con Minako Seki practicamos principalmente con el vientre como centro de esta energía, pero la flexibilidad del butoh permite que ese centro a veces se desplace de un lugar a otro de nuestro cuerpo.

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Desde hace un tiempo Minako-san está trabajando con marionetas bunraku no tradicionales y esta influencia se puso de manifiesto en su taller. Muy a menudo nos decía que debíamos de proyectar una mirada de marioneta, con la mandíbula un poco caída y lo ojos bien abiertos mirando tanto a nuestro horizonte de enfrente como al de detrás. Esto servía para despejar nuestra mente y relajar toda clase de tensiones físicas en la cabeza y en la cara. Logrando esto, todo nuestro cuerpo adoptaría la movilidad de una marioneta y nuestro centro se encargaría de dar energía a nuestras acciones. Sus ejercicios tampoco consistían en convertirnos en simples muñecos bunraku (marionetas japonesas), sino más bien en aprender sobre la energía que impulsa sus movimientos.

Dicha energía la trabajamos con gran intensidad el último día del taller al bailar con semillas imaginarias que caían del cielo. Al principio realizamos unos ejercicios que consistían en ir lazando semillas que íbamos recogiendo de un cesto también imaginario, lo cual servía para trabajar nuestros movimientos a partir de nuestro centro. Luego, todas esas semillas lanzadas al viento irían cayendo lentamente y nosotros intentaríamos seguirlas con nuestros brazos y manos, activados con “microespasmos” desde la energía de nuestro vientre. A su vez, el punto de apoyo de nuestros pies se dividiría en pequeños puntos repartidos en la planta, por lo que nuestros pasos eran también conducidos por la fuerza de nuestro centro. La improvisación recaía en que esa energía podía ser muy variada en cada uno de los presentes, por lo que todos llegamos a transmitir cosas muy diferentes.

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Ahora que nombro el tema de la improvisación, lo cierto es que Minako Seki nos dio la oportunidad en varias ocasiones para que bailásemos libremente y descubriésemos de esta manera nuestro baile. La improvisación más larga e intensa fue la del segundo día del taller, donde después de ir bailando diferentes ritmos a nuestro aire, luego Minako-san fue colocando sillas por el espacio para que bailáramos con ellas. El resultado fue una improvisación colectiva realmente loca y mágica. Todo lo que llevábamos dentro salió afuera de manera muy natural y nuestros cuerpos empezaron a metamorfosearse en relación con lo que sentíamos. A su vez las diferentes sillas nos servían no sólo para comunicarnos con ellas, sino también con nosotros mismos. A través de ellas nuestros cuerpos se transformaban, llegando a un punto donde el objeto estaba tan vivo como nosotros. A veces sentía que bailaba con una entidad viva, pero en otras esa misma entidad también se hallaba en mi interior, por lo que podía sentir la silla como parte de mí. De una silla pasaba a otra sin pensar, ya que mi cuerpo se iba transformando con cada presencia que me topaba. Me movía rápido, otras lento, a veces lo hacía de pie y otras tumbado. Mi cuerpo estaba en constante movimiento, cambiando de un estado a otro sin ningún fin. Las sillas y el resto de compañeros estaban fuera y dentro de mí y fue realmente hermoso bailar de aquella manera. Supongo que Minako-san quiso liberar nuestro espíritu con aquel ejercicio y la verdad es que todos lo disfrutamos mucho. En ese estado casi de trance la gente pudo abrir toda su creatividad contenida, sacar fuera todo su ser y hacer arte sin artificios. Lo que bailamos estaba más cerca de la danza libre que del butoh, ya que esta última suele trabajar con imágenes o energías fijas para luego transformarlas (como lo del baile con las semillas caídas del cielo), pero para llegar a esto primero hay que aprender a liberar nuestro cuerpo y mente y en esto consistía precisamente este ejercicio.

Esta segunda experiencia con Minako Seki fue realmente fructífera, especialmente porque me sirvió para consolidar las anteriores cosas aprendidas con ella. Este hecho me hizo reflexionar sobre la importancia de seguir de manera continuada el trabajo de algún maestro, aunque al mismo tiempo es también vital experimentar nuevas vías de aprendizaje con otros nuevos.

Por ahora he tenido la fortuna de asistir a varios talleres de butoh desde hace dos años y gracias a esta diversidad de técnicas y tendencias, he podido formar mejor mi criterio acerca de lo que quiero realmente de esta danza. Espero poder conocer a muchos más artistas que me abran nuevas vías de conocimiento y al mismo tiempo volver a ver a aquellos que todavía tienen mucho más que enseñarme.

Gracias Minako-san.

Fuentes:

* Tatsumi Hijikata: Letter to Nakajima Natsu. 1984
http://www.artiberlin.de/article/a_lot_of_body_im_Dialog_Minako_Seki_steht_nic
http://www.teatrodelasesquinas.com/entrevista-a-minako-seki-y-willem-schulz-sobre-existence/
http://comunicaciones.udd.cl/teatro/noticias/2011/03/24/entrevista-a-minako-seki/
* Imagen de portada: Esther Suave http://esthersuave.com/
* La primera imagen de Minako Seki es de Klaus Erlach http://www.performancefoto.de/dancingbetween.html#
* La tercera, cuarta y quinta imagen de Minalo Seki son de Ulrich Heemann  http://www.ulrich-heemann.de/
* El segundo vídeo fue realizado por Nicolas Clément y Kathy Contreras Manzanilla

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