La Saga del Brujo – Andrzej Sapkowski (El periplo de Sardinilla)

Viajar es marcharse de casa,
es dejar los amigos
es intentar volar
volar conociendo otras ramas
recorriendo caminos
es intentar cambiar.

Viajar es vestirse de loco
es decir “no me importa”
es querer regresar.
Regresar valorando lo poco
saboreando una copa,
es desear empezar.

Viajar es sentirse poeta,
es escribir una carta,
es querer abrazar.
Abrazar al llegar a una puerta
añorando la calma
es dejarse besar.
 

Viajar es volverse mundano 
es conocer otra gente
es volver a empezar.
Empezar extendiendo la mano,
aprendiendo del fuerte,
es sentir soledad.

Viajar es marcharse de casa,
es vestirse de loco
diciendo todo y nada con una postal,
Es dormir en otra cama,
sentir que el tiempo es corto,
viajar es regresar.

Este poema de Gabriel García Márquez describe de forma vaporosa la belleza del viaje y su sentido como experiencia vital. Su contenido se torna en recuerdos para todos aquellos que hemos tenido la fortuna de viajar, y estoy convencido de que Andrzej Sapkowski pudo escribir La Saga del Brujo al haber dejado alguna vez su Polonia natal.

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Adrzej Sapkowski

Sapkowski es uno de esos casos en que el hombre no emprende el vuelo del arte hasta llegar relativamente a la mediana edad. Su primera novela corta, El Brujo, la realizó en 1986, a la edad de 38 años, y aunque tampoco podemos considerarlo un caso tardío, lo cierto es que en este tipo de artistas y escritores, la experiencia que otorga la edad es un factor relevante. Si la juventud tiene la virtud de mirar el presente, la de la madurez es la de reflexionar sobre el pasado. ¿Cuál fue, entonces, el pasado de Sapkowski?

Desconozco en profundidad la vida del escritor polaco, pero sé que proviene de una familia culta en la que su padre le leía libros de pequeño en cuatro o cinco idiomas, que además estudió Económicas en la Universidad de Lodz y que luego llegó a ser directivo de ventas en una empresa de comercio exterior. Aunque a priori su juventud no parece muy vinculada con el terreno literario, su dominio de lenguas extranjeras y el hecho de pertenecer a un sector laboral con estrecha relación con otros países, seguramente motivó que viajara a otros lugares y experimentara esas bellas sensaciones escritas en el poema de Márquez. Para poder escribir La Saga del Brujo, estoy seguro de que antes tuvo que dejar a sus amigos y dormir en otras camas, ya que su obra magna, al igual que La Odisea de Homero o Las Peregrinaciones de Childe Harold de Lord Byron, es la historia de un gran viaje y para escribir algo así, antes hay que vivirlo.

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La Saga del Brujo, también conocida como La Saga de Geralt de Rivia, es su obra más ambiciosa y por la que es más reconocido tanto en Polonia, como en el resto del mundo. Consta de siete libros, creados entre 1992 y 1999 (El Último Deseo, La Espada del Destino, La Sangre de los Elfos, Tiempo de Odio, Bautismo de Fuego, La Torre de la Golondrina y La Dama del Lago), aunque en 2013 escribió uno nuevo (Estación de Tormentas) que funciona de forma independiente a la saga. La realización de este último libro, seguramente esté condicionada por el éxito de la trilogía de videojuegos The Witcher (desarrollados por el estudio polaco Cd Projekt RED entre 2007 y 2015), los cuales no sólo se basan en su obra, sino que funcionan como epílogo alternativo a la saga literaria. De todos modos, el presente artículo tratará exclusivamente los siete libros de La Saga del Brujo, una aventura que en el fondo no precisa de más historias para brillar por sí sola.

Geralt de Rivia es un brujo de largos cabellos canos, rostro afilado e hierático y con una fuerte constitución capaz de portar dos espaldas en la espalda, una de acero para hacer correr la sangre humana y otra de plata para los monstruos. Es el principal protagonista de la obra, aunque paradójicamente la historia central no girará en torno a él, sino que se enfocará en una niña de cabellos cenicientos llamada Ciri. Su aparición, empero, no será hasta el segundo libro (La Espada del Destino), siendo el primero (El Último Deseo) una especie de recopilatorio de historias independientes, para que conozcamos tanto la personalidad del brujo como el mundo que le rodea. El segundo libro también mantiene esta estructura de relatos, pero se percibe una mayor cohesión interna y nos prepara para lo que será el inicio del periplo de Sardinilla.

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Geralt y Ciri en el bosque de Brokilon (representa una escena de El Último Deseo) – Afternoon63

La sardina europea o sardina pilchardus, es una especie de pez clupeiforme de la familia Clupeidae, siendo la única especie de su género. Está estrechamente emparentada con el arenque y la anchoa, y al igual que éstos, también está agrupado dentro de los peces gregarios, realizando grandes desplazamientos. El caballo de Geralt se llama Sardinilla y al igual que las sardinas, también es una animal común capaz de recorrer importantes distancias. No obstante, La Saga del Brujo tiende a ironizar sobre el mundo idealizado de las historias de caballerías, haciendo que Sardinilla sólo sea un nombre genérico para Geralt va poniendo a todos sus caballos. Con esto, Sapkowski rompe con la idílica y mágica relación entre el héroe y su caballo, y en vez de eso nos muestra una realidad más cruda, la de un brujo que tiene que cambiar de caballo cada que vez que se muere, aunque siempre conserve el mismo nombre, tal vez en un intento por soñar en un mundo más perfecto.

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Artwork de Geralt de Rivia y Sardinilla en The Witcher (2007)

Dicho esto, si algo no tiene el mundo en el que vive Geralt es perfección. A diferencia de otros universos fantásticos, aquí desaparece por completo todo atisbo de idealización y la arquetípica dicotomía entre los maravillosos héroes del bien y los diabólicos seres del mal. En un mundo perfecto, la simpleza sería su mejor característica, ya que gracias a ella todas las cosas serían fácilmente reconocibles, estableciéndose una separación entre los que siguen la senda de la luz y los que optan por la oscuridad. Sin importar el camino escogido, cada ser estaría configurado con un claro perfil y unos objetivos e intereses bien definidos, por lo que todo el universo estaría configurado como una lucha de fuerzas, entre la pura bondad y la pura maldad. Son mundos tan perfectos y puros, que hasta las ciudades o poblados están divididos entre los considerados buenos, con un aspecto bucólico, brillante e impoluto, y los malos, con aridez, oscuridad y suciedad.

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Comparación entre la lumínica Ciudad de los Elfos en The Lord of the Rings (Peter Jackson; 2001) y la lúgubre Ciudad de los Goblins en The Hobbit (Peter Jackson; 2012)

En La Saga del Brujo, en cambio, el mundo no es perfecto. La estética de las ciudades no refleja una moral establecida, sino su poder, cultura o riqueza. Sus habitantes, tampoco están definidos en su totalidad como buenos o malvados, existiendo muchas capas de gris, donde en ocasiones podremos tener más empatía por el supuesto enemigo, que por el héroe. De hecho, en más de una ocasión este último no es más que un matón, un cazarrecompensas o un fundamentalista de la moral. El propio Geralt es un personaje gris, que basa todas sus acciones en ser imparcial y solucionar las cosas por la vía del mal menor. Por esta razón, la gente tiene opiniones muy diferentes sobre el brujo, y mientras unos piensas que es un hombre bondadoso y valiente, otros lo ven como un mutante sanguinario y sin emociones, llegándolo apodar como “El Carnicero de Blaviken”.

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Escena del videojuego The Witcher 3 (2015)

Los brujos son humanos que desde pequeños son sometidos a duras pruebas físicas y de ingesta de pociones (la conocida “Prueba de las Hierbas”) en la que sólo sobreviven unos pocos, aunque aquellos que lo logran, obtienen sorprendentes habilidades como ser inmune a las enfermedades, poder ver en la oscuridad, escuchar conversaciones a larga distancia, mayor rapidez en los movimientos, tolerancia a ungüentos tóxicos para disminuir el dolor o potenciar las habilidades, etc. El motivo de todo ello es la de crear auténticas máquinas de matar, por lo que también se dice que los brujos carecen de sentimientos y son incapaces de expresar emociones. La finalidad de un brujo es la de matar monstruos, por lo que éstos suelen actuar como cazarrecompensas para ganarse la vida. No se inmiscuyen en asuntos políticos o de otra índole, por lo que se mueven por los diferentes reinos cumpliendo encargos que un humano normal no podría realizar.

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Artwork de The Witcher 3, donde se puede ver la fortaleza de Kaer Morhen, el lugar de iniciación y entrenamiento de los brujos.

Además de guerreros, los brujos también son capaces de elaborar todo tipo de pociones y aunque no tienen las habilidades de un mago, pueden realizar algunos hechizos sencillos que llevan el nombre de “señales”. También tienen un gran conocimiento teórico sobre las diferentes criaturas que pueblan el mundo, lo cual les permite elaborar diferentes tácticas antes de emprender un combate. En cierto modo suelen actuar como detectives privados, realizando primero una exhaustiva investigación de los hechos y del terreno, para finalmente determinar a qué se debe enfrentar y cómo. Sapkowski trata esto con gran acierto, al combinar magistralmente la acción fantástica con la intriga noir.

Los trabajos de un brujo están dirigidos a todos aquellos que lo necesiten, ya sea un aldeano o un rey, aunque siempre deberán de disponer una buena bolsa de oro, dado que éstos nunca trabajan gratis. Debido a esto, los brujos son normalmente despreciados y temidos. La sociedad los ve como bichos raros que sólo ayudan al prójimo a cambio de oro, dejando también en evidencia la doble moral de la gente y su mezquindad.

El mundo de La Saga del Brujo es una especie de Baja Edad Media europea con elementos fantásticos y guiños a los cuentos folklóricos tradicionales y las historias de caballerías. Su mapa geográfico está dividido en diferentes reinos humanos independientes, siendo los principales: Temeria, Redania, Lyria & Rivia, Kovir & Poviss, Kaedwen, Cintra y Aedirn. El único reino no humano es Mahakam, tierra montañosa donde habitan los enanos, aunque su independencia se debe más bien a los intereses humanos por comerciar con los mejores herreros y fabricantes de armas que existen. Todos estos reinos son conocidos como los Reinos del Norte, aunque además de los humanos, en sus ciudades también conviven una gran variedad de criaturas tolkianas como elfos, enanos, medianos (parecidos a los hobbits) y otros seres fantásticos.

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Mapa de los Reinos del Norte, realizado por jalfone

En los Reinos del Norte, el mundo está dominado por el poder humano y los considerados no-humanos son vistos por encima del hombro y con sospecha, en un intento de sincronismo histórico con esa Europa medieval y cristiana en la que judíos y musulmanes conversos intentaban adaptarse y sobrevivir. En realidad, todo el mundo creado por Sapkowski se basa en gran medida en hechos históricos, como por ejemplo la invasión europea en el continente americano y su posterior explotación, o las luchas por supervivencia de los indios norteamericanos contra los colonos, lo cual queda evidenciado en los libros a través de la resistencia elfa de los Scoia’tael.

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Diseños de Scoia’tael en el juego para el juego de cartas Gwent.

Por si esto fuera poco, en este mundo no sólo existen los citados Reinos del Norte, sino que en el sur habita el poderoso y misterioso imperio de Nilfgaard, lo cual genera diversos conflictos en las fronteras, intrigas políticas, y miedo, prejuicio e inseguridad entre la población.

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Mapa del Imperio de Nilfgaard.

La rivalidad entre Nilfgaard y los Reinos del Norte es otra evocadora imagen de esos tiempos en los que los reinos europeos mantenían tensas relaciones con el Sacro Imperio Germánico (962 d.C. -1806 d.C.), aunque la indumentaria de los caballeros nilfgaardianos, posiblemente esté inspirada en las negras armaduras del Ejército Negro de Hungría (segunda mitad del siglo XV).

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Comparación entre los soldados nilfgaardianos y el Ejército Negro de Hungría.

En cualquier narración de corte fantástico, Nilfgaard se caracterizaría por ser un imperio del mal donde primaría la barbarie. No obstante, en el mundo que nos ocupa, el imperio representa un lugar con mayor cultura, leyes más justas y más respeto en la igualdad de hombres y mujeres. Aunque tampoco nos equivoquemos, en el fondo Nilfgaard es igual de cruel y severo que el resto de Reinos del Norte, pero Sapkowski vuelve a jugar con los grises, quizá para transmitirnos el mensaje de que para conocer a las personas y sus culturas, hay que acercarse primero a ellas.

Esta obra nos propone una larga aventura donde el lector podrá observar un mundo sucio y lleno de crudeza, donde sus habitantes intentan sobrevivir mientras se asfixian entre tanta bajeza y ríos de sangre. El viaje de Geralt de Rivia no se limita sólo a transportarnos hacia un objetivo, sino a mostrarnos también ese mundo lleno de estiércol y vísceras, para que saquemos así nuestras propias conclusiones. Nuestros ojos son a su vez los de un Geralt que tendrá que hacer frente a muchas de sus más cerradas convicciones, lo cual le permitirá, al igual que nosotros, empezar a dudar de lo que hasta ahora había sido evidente. Para conocer este mundo, será necesario mezclarse con su gente, dormir en muchas camas y cruzar unas cuantas fronteras. A lomos de Sardinilla, empezaremos a ver las cosas por nosotros mismos, y cuestionaremos aquello que parecía cierto sólo porque alguien lo había estado repitiendo muchas veces.

La Saga del Brujo es una historia de aventuras y fantasía, de dragones y magos, de héroes y villanos, pero sobre todo es un camino de enseñanza y de madurez, donde aprenderemos que los monstruos pueden ser humanos, y los humanos pueden ser monstruos; que somos lo que somos, pero podemos ser mucho más, como un poeta con corazón de guerrero o un guerrero con manos de poeta; que vivir es decidir; pero sobre todo, que viajar no es sólo llegar, sino también caminar.

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Fuentes

  • SAGA DE GERALT DE RIVIA (7 libros) – Andrzej Sapkowski (Alamut Ediciones)